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La almohada ideal sí existe

Para dormir bien necesitamos una almohada adecuada

Dormir nos lleva una tercera parte del tiempo de nuestra vida. Por ello, tener una almohada cómoda y adecuada a nuestras características y que nos ayude a dormir más y mejor es fundamental. Durante mucho tiempo se han desarrollado multitud de tipos de almohadas con diferentes formas, tejidos, durezas, alturas… pero ¿qué dice la ciencia acerca de ello? ¿Hay algunas características mejores que otras? Como estarás pensando, SI, si las hay, y si quieres descansar realmente bien, deberías saber cuáles son.

Mantenimiento del cuello y las cervicales

Una almohada óptima debe soportar el cuello manteniendo la curva (lordosis) cervical de forma neutra. Así mejora la calidad de nuestro sueño y nos previene además de futuros problemas cervicales (recuerda que si los tienes puedes aliviarlos con un rodillo masajeador). El área de contacto entre el cuello y la almohada debe ser amplio, de modo que la presión que recibe nuestro cuerpo se distribuye entre diferentes músculos. Así se evitan dolores y mejoramos nuestro confort y nuestro sueño. Pero ojo con las almohadas cervicales, pues pueden provocar hiperextensiones del cuello. Una cuarta parte de la población tiene problemas y dolores en el cuello, en gran parte debidas a una almohada inadecuada. En el gráfico de abajo, sacado a partir de Liu y col (2011), se muestran diferentes tipos de combinaciones de almohadas de modo que se apoyen diferentes zonas de cabeza, cuello y espalda sobre ellas:

Se ha visto que de todas esas opciones, la más adecuada es la número 4: soporte no sólo para la cabeza, sino también para el cuello e incluso la zona superior de la espalda. Esto se puede conseguir adaptando la altura de una almohada a nuestro cuerpo y apoyándonos de forma correcta sobre ella, lo que implica no sólo apoyar nuestra cabeza en la misma, sino situarla también bajo el cuello. Además, diferentes estudios demuestran que, independientemente de si se tiene dolor o no de cuello y espalda, las almohadas que sujetan adecuadamente la zona cervical hacen que se duerma mejor. Necesitamos por tanto un material que no sea excesivamente flojo que nos sostenga la cabeza en la posición adecuada sin ceder más de lo necesario con su peso.

Temperatura

La temperatura de la cabeza es un factor fundamental, y si la almohada retiene calor, no será adecuada para nuestro descanso provocando además sudores. La temperatura de la cabeza determina si dormimos mejor o peor, especialmente durante el sueño profundo y ayudándonos a dormirnos más rápido. Si la almohada nos ayuda a reducir la temperatura de nuestra cabeza, dormiremos mejor, ya que menos temperatura en la cabeza se traduce en menor temperatura del cuerpo y menor frecuencia cardíaca. Más confort y más relax. Como dato, una almohada de plumas puede aumentar en sólo media hora la temperatura en casi 3.5ºC, mientras que una que tenga ventilación interna sólo lo hace en 1.5ºC, menos de la mitad. Por ello, necesitamos un material que nos permita cierta aireación y reduzca la temperatura de nuestra cabeza.

Firmeza vs temperatura

Visto todo esto, para crear nuestra almohada ideal necesitamos un material que sea lo suficientemente firme para mantenernos sujeta la cabeza, de modo que el eje cabeza-cuello-espalda esté correctamente alineado. Pero por otro lado, necesitamos que ese material no provoque aumentos de temperatura en la cabeza. Esta disyuntiva es la que hace realmente difícil la construcción y elección de nuestra almohada. Hasta ahora o escogíamos una firme que nos provocaba exceso de calor, o escogíamos una fresca pero que no nos sujetaba bien el cuello.

En este sentido, las almohadas de plumas son las menos recomendables. En cambio, las de poliuretano viscoelástico han demostrado ser útiles como tratamiento para el dolor crónico de cuello. Las de caucho también parecen favorecer el confort y el sueño. Sin embargo, estos materiales retienen calor, por lo que a pesar de sujetar correctamente la cabeza, provocan un negativo aumento de temperatura.

Altura

La altura de la almohada determina fundamentalmente dos factores importantísimos para dormir: el correcto alineamiento del eje dorsal y el apoyo cervical. Este último reparte el peso de la cabeza y por tanto la presión sobre la misma, afectando cómo dormimos e incluso ayudando a reducir los ronquidos al modificar la posición de las vías respiratorias. En el siguiente gráfico, sacado de Ren y col. (2016), podemos ver como diferentes alturas de la almohada provocan diferentes distribuciones de la presión recibida por la cabeza y el cuello:

Respecto al alineamientos del eje cabeza-cuello-tórax, la altura de la almohada determina si este eje está en la posición correcta o no, así como la postura en la que duermes. Si no lo está, provoca dolores y problemas para dormir. En el gráfico de abajo, sacado de Sacco y col. (2015) podemos ver cómo diferentes alturas de la almohada puede provocar estos desalineamientos:

 

El problema es que cada uno de nosotros somos diferentes. Nuestra cabeza, cuello y espaldas son diferentes, y ni tan siquiera diferentes tallas de almohada serían adecuadas. Lo ideal sería tener una almohada diseñada específicamente para nosotros. Y aún mejor: diseñada y probada por nosotros mismos, con capacidad de cambio sobre la marcha.

Tu almohada ha de ser única

Está demostrado que mucha gente escoge la almohada basándose en su percepción inmediata de confort, lo que puede llevar a una elección inadecuada, provocándonos problemas. Si podemos conseguir un material que nos sujete bien la cabeza, que no aumente la temperatura, y que además podamos nosotros mismos regular en altura, estaremos ante la almohada perfecta. Además, tus sensaciones con tu almohada son únicas, y sólo tu puedes entender qué es mejor para ti. En Sleep Club te proporcionamos todo lo necesario para que lo consigas.

Conclusiones y consejos de SLEEP CLUB

Sleep Club está desarrollando una almohada con relleno viscoelástico que combina materiales de diferentes densidades de modo que sujeten la cabeza adecuadamente. Pero además, este relleno está diseñado de forma que exista aireación y no se aumente la temperatura de la cabeza durante el sueño. Y, para que seas tú misma/o la/el que diseñe su propia almohada, son autorellenables, por lo que podrás escoger su altura. Así, tu cabeza, cuello y espalda estarán en la posición óptima que evite dolores y te ayude a dormir bien.

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